martes, 7 de marzo de 2017

Un uruguayo en el imperio Bronston. Enlace al Uruguay. Jaime Prades


Jaime Prades nace en Uruguay el 17 de Diciembre de 1902.
Se desempeñó mayoritariamente en Argentina, Chile, España y Brasil.
Sobre su actividad en el Uruguay hay pocos datos. En Argentina debutó como guionista para Pampa Film con la película “Volver a vivir”. Pampa era propiedad del estanciero e industrial Olegario Ferrando. Esto fue en 1941.
Se convierte en productor y para 1944 filma “Se abre el abismo”. Esta es dirigida por el director francés Pierre Chenal que trabajaba en Argentina desde 1942 donde había llegado por la Segunda Guerra Mundial junto a su mujer Florence Maly. Su amistad con Luis Saslavsky le permite acceder a Artistas Argentinos Asociados. Para Pampa realiza el citado film con Sebastián Chiola, Silvana Roth, Ricardo Passano, Homero Cárpena, etc. con exteriores en las sierras de Córdoba. Cuenta como un padre déspota es asesinado por sus hijos y un operario. Película con altas dosis de violencia. Basado en la novela “La vía mala” de John Knittel. Chenal haría “Un viaje sin regreso” y regresaría a Francia en 1946.
En 1946, Prades produce “Los tres mosqueteros” basada en la novela de Alejandro Dumas. Dirigida por Julio Saraceni, con Armando Bo, César Fiaschi, Enrique Roldán, etc. Participan algunos técnicos uruguayos y se filma en el castillo del Parque Rodó, por eso es considerada uruguaya, aunque el crítico cinematográfico Homero Alsina Thevenet lo negara.
Después de esto Prades enfila su derrotero hacia Chile donde recomienda a Chenal a los hermanos Taulis, dueños de Chile Films. Comienza “Campo de sangre” pero no se concreta. Empieza “Ranquie”, novela de Reinaldo Comboy pero también se suspende. Chenal realiza “El ídolo” con Alberto Closas, Eduardo Cuitiño, Elisa Olivera Galvé. Prades en tanto vuelve a Bs.As. donde realiza para Sono Films “Sangre negra” en 1951. de la novela homónima de Richard Whright denuncia la discriminación racial. Coproducida por Sono Films y rodada en Chicago y Bs.As.
Inmediatamente Prades recala en Brasil. Allí en 1955 producirá “A carrocinha”. Basado en la historia “Quase a guerra de Troia”. Comedia costumbrista brasileña que cuenta la historia del empleado de la perrera que bebe agarrar al perro de la mujer del alcalde generando un sinfín de disparates. Después de esto empieza su mejor momento. La sociedad con Samuel Bronston (1909- 1990). Productor independiente de origen rumano, había nacido en Bersarabia, marcó un antes y un después en el cine por su vinculación a España y sus mega producciones de los ’60.
Bronston había trabajado como agente para la Metro Goldwyn Mayer en Francia y después fue productor ejecutivo de Columbia. En 1943 fundó su primera productora pero esta fue muy modesta hasta 1959 que filmó “John Paul Jones” (El capitán Jones) de John Farrow, un ambicioso film en la línea de sus posteriores reconstrucciones históricas. Su amistad con Pierre Dupont, millonario norteamericano y dueño de un gigantesco imperio de industrias químicas, tenía muchas divisas bloqueadas en Europa. Bronston lo convence de invertir en cine. Así surge el film mencionado. El otro factor importante es el distribuidor de Suevia Films, Cesáreo González. Prades trabajaba para este último y será ayudante de producción en el rodaje que se desarrolló en Dénia, Alicante en 1958. Bronston lo nombró vicepresidente primero y Prades manejó la compra de los derechos de la novela “El cid”. Además bloqueó el proyecto de Ángel Picazo para rodar una “Doña Jimena” en tono realista para así no tener competencia. Esto lo expresa John Sanderson en el libro “Sed de más”.
Cabe acotar el apoyo del gobierno de Francisco Franco que puso a disposición al ejército como extras a los cuales respondió Bronston filmando “El valle de los caídos”, “Sinfonía española” y “Fray Junípero Serra”. El encargado de dirigir “El cid” será el especialista en western Anthony Mann. Charlton Heston sería el héroe.
La otra producción fue “La caída del imperio romano” realizado en 1964 y también con dirección de Mann. Una obra maestra, con un elenco espectacular con una intensa campaña publicitaria. Sin embargo fue la causante de la debacle económica de la productora.
Prades dirigió para Bronston la ya mencionada “Sinfonía española”, “Objetivo 67”, “El camino real”, cortos documentales, turísticos, deportivos, etc. Se aboca a una producción que será la última. “Pampa salvaje”, basada en la novela de Ulises Petit de Murat, es un western sobre la pampa argentina ambientada en los años 1870. Dirigida por Hugo Fregonese y protagonizada por Robert Taylor. Cabe consignar que es una remake de “Pampa bárbara” filmada en 1945 por Demare y el propio Fregonese pero ambientada en 1833. Es el final del imperio Bronston.
En 1966 y a raíz de los problemas económicos se aleja de este último y funda su propia productora, Prades P.C.
En 1969 produce “Hamelin”. Dirigida por Luis María Delgado y protagonizada por el cantante de rock Miguel Ríos. Es una adaptación de la historia “El flautista de Hamelin”, en la que un joven logra que los ratones lo sigan cuando interpreta música. Como el burgomaestre se niega a pagar lleva a los niños a una gruta. Finalmente todo se arregla. El flautista aquí es un guitarrista.
Al año siguiente producirá para Argentina “El santo de la espada” de Leopoldo Torre Nilson. Un alegato nacionalista en épocas del gobierno militar de Onganía para un director que ya había hecho “Martin Fierro” en 1968. Se concentra entre 1812 y 1824, años de la trayectoria de San Martín para un mito triunfalista.
Vuelve a España y produce “Los monstruos del terror”. Basada en un guión titulado “El hombre que vino de Humo, editado por Jaime Prades, S.A. en 1969. Con dirección de Hugo Fregonese y luego Tulio Demicheli, argumento y guión de Jacinto Molina (Paul Naschy), música de Franco Solima y montaje de A. Issasi Isasmendi.
El argumento cuenta como un alienígena procedente del planeta Ummo (Michael Rennie) trata de apoderarse del planeta azul a través de los miedos ancestrales que producen los monstruos clásicos: el hombre lobo, el vampiro, la momia, la criatura de Frankestein. Tuvo problemas en la producción que se notan. No obstante tiene varios momentos felices, como la corporeización del vampiro al arrancarle la estaca en el barracón de feria, los combates entre los monstruos (licántropos contra la momia), la invasión de los sofisticados laboratorios por gases venenosos y las espectaculares voladuras finales. Robert Taylor fue la primera opción para interpretar a Odo Varnoff, pero finalmente fue encarnado por Michael Rennie impuesto por la Warner y con un asma terrible. El primer candidato a dirigir fue Julio Coll, pero rápidamente se llamó a Fregonese que tampoco terminó.
Después de esto cierra su empresa en España y marcha a Brasil en 1971. Filmará allí un documental llamado “Sinfonía brasilera” en 1974.
Poco es lo que se sabe sobre su actividad posterior falleciendo en 1981.

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